Queen Greatest Hits 1981: la edición japonesa
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El momento en que Queen se volvió eterno en vinilo
Hay compilaciones que funcionan como un simple resumen comercial, y hay otras que se convierten en documentos históricos. Greatest Hits de Queen, editado en 1981 por Elektra, pertenece sin dudas a la segunda categoría. Y cuando esa edición lleva el sello de prensado japonés, entramos directamente en territorio de colección seria.
El contexto de una compilación que llegó en el momento justo
Corrían los primeros meses de 1981 y Queen era, sin discusión, una de las bandas más grandes del planeta. No era solo cuestión de ventas o de estadios llenos —aunque eso también sobraba—. Era algo más difícil de cuantificar: Queen había logrado hacer que el rock clásico fuera al mismo tiempo masivo y ambicioso, accesible y completamente excesivo.
Elektra, el sello que los distribuía en el mercado norteamericano, tomó la decisión de reunir lo mejor de su carrera hasta ese momento en un solo álbum doble. El resultado fue un tracklist que hoy parece casi obvio, pero que en su momento representó una declaración de principios: esto es lo que Queen hizo, esto es lo que Queen es.
La edición japonesa que nos ocupa tiene un peso adicional. El mercado japonés siempre fue uno de los más fieles a la banda —Queen era enormemente popular en Japón desde mediados de los 70—, y los prensados locales reflejaban ese respeto: calidad de vinilo superior, packaging cuidado, y en muchos casos insertos y obi strips que los hacen únicos.
Un tracklist que es, en sí mismo, un argumento
Mirar el tracklist de este Greatest Hits es casi un ejercicio de vértigo. La cara A arranca directamente con Bohemian Rhapsody, esa suite operática de seis minutos que en 1975 rompió todas las convenciones del formato single y que, contra todos los pronósticos de las radios, se convirtió en un himno generacional. Le sigue Another One Bites The Dust, que demuestra que Queen podía meterse en el funk y el groove sin perder ni un gramo de identidad.
Después vienen Killer Queen, Fat Bottomed Girls, Good Old-Fashioned Lover Boy, Don't Stop Me Now, Save Me. Y entonces, casi al final de la cara A, aparece Under Pressure.
Under Pressure es un caso aparte dentro del catálogo de Queen. Grabada y publicada ese mismo año 1981 como colaboración con David Bowie, la canción representa un momento único en la historia del rock: dos ego monumentales, dos visiones artísticas radicalmente distintas, que encontraron un terreno común en algo que suena inevitable. Tenerla incluida en esta compilación —recién salida del horno cuando se lanzó el disco— le da a este Greatest Hits una urgencia que pocas recopilaciones tienen.
La cara B no afloja. Crazy Little Thing Called Love, Somebody To Love, Now I'm Here, el emotivo homenaje japonés Teo Torriatte, You're My Best Friend, Play The Game, Flash's Theme, y el cierre con el díptico indestructible de We Will Rock You y We Are The Champions. Diecisiete cortes que cuentan una historia completa.
¿Por qué la edición japonesa es especial para el coleccionista?
Acá es donde el análisis se pone más técnico, y también más apasionante para quienes coleccionamos en serio.
Los prensados japoneses de principios de los 80 tienen una reputación ganada a pulso entre audiófilos y coleccionistas. El vinilo japonés de esa época es, en términos generales, más silencioso, más duradero y mejor tratado en la cadena de producción que sus equivalentes europeos o norteamericanos. Cuando se habla de la calidad de un pressing, Japón aparece consistentemente en los primeros puestos.
A eso se le suma el obi strip, esa banda de papel que rodea la tapa y que en el mercado japonés era estándar. Para los coleccionistas, un pressing japonés con su obi original intacto es un objeto de valor significativamente mayor que el mismo disco sin él.
En el caso de este Greatest Hits, estamos hablando de una compilación que en su versión japonesa circula con variaciones en el packaging y los insertos que la hacen diferente a las ediciones del resto del mundo. Es un documento de cómo Elektra y el mercado local adaptaron y presentaron a Queen para su audiencia japonesa en 1981.
El precio y la demanda actual
Para el coleccionista argentino, este disco tiene también el atractivo de ser un objeto que conecta directamente con una de las bandas más queridas de la historia. Queen en Argentina tiene una historia de amor particular —el público local los recibió siempre con una intensidad que los propios integrantes de la banda recordaban con afecto—, y tener un prensado japonés de 1981 en la colección es una forma concreta de honrar ese vínculo.
Cómo conseguirlo hoy
La buena noticia es que este disco sigue apareciendo en el mercado. La mala es que las copias en estado realmente bueno —y especialmente aquellas con el obi intacto— no duran mucho tiempo disponibles.
Si no está disponible hoy, activá una alerta y seguí de cerca las novedades. Con la demanda que tiene este disco, cuando aparece una copia en buenas condiciones el movimiento es rápido.
Queen en vinilo japonés de 1981 es una de esas combinaciones que no necesitan demasiada justificación. El disco habla solo. Vos solo tenés que estar en el lugar correcto cuando aparezca.
